La Lá y Tessa Ía unen sus voces y talentos para estrenar una nueva versión de «Paracas Cavernas»

La Lá
Iván D’Onadío

Las cantautoras presentan también un videoclip para este tema incluido en Mito (2021), el celebrado disco de La Lá

“Y así, todos los días me vi no habitar, este cuerpo decadente. Y sin contar esa luna que me planeta mal y me hace sufrir horrores”, canta La Lá en “Paracas Cavernas”, tema donde habla sobre las imposiciones sociales que vinculan a las mujeres con el hogar. Nuestra cantautora ha decidido relanzar este track –incluido en su más reciente disco Mito (2021)– junto a la artista mexicana Tessa Ía.

«Paracas Cavernas» es una constante de metáforas y paralelismos sobre el rol femenino en las labores domésticas, según ha comentado Giovanna Núñez –el nombre propio detrás de La Lá– en algunas entrevistas. En el puente, ella reitera su disconformidad cuando dice: «Ojalá, ojalá, ojalá / que sea igual ser un hombre o ser una mujer / Ojalá, ojalá, ojalá».

No obstante, esta colaboración con Tessa Ía trajo una sorpresa. Si bien el tema original termina con Núñez entonando palabras ininteligibles, ahora se incluye un poema de Tessa, quien el año pasado lanzó un interesante EP titulado Naif. Este relanzamiento incluye un videoclip dirigido por Iván D’Onadío.

Letra de «Paracas Cavernas»:

Por mi culpa había perdido la nieve el color
Porque era azul radiante
Por mi culpa se ha secado el valle de lágrimas
Que iba tan bien conmigo


Por mi culpa, que me quejo estando contigo
Cantando a las ranas como un trapeador
Conmigo raspando el piso


Tormenta de arena, déjame entrar por primera vez
De espaldas al sol
Ah-ah-ah, al templo del dios cambiante


Mi fuego me quema y quiero huir a inmensidad
Donde no haya más
Ah-ah-ah, qué hacer en cada momento


Ojalá, ojalá, ojalá
Que sea igual ser un hombre o ser una mujer
Ojalá, ojalá, ojalá
Ah-ah-ah


Este cuerpo decadente
Y sin contar la luna que me planeta mal
Y me hace sufrir horrores


Quise amar más la vida
Estando contigo
Y vi mis ventanas dando a la pared
Con un sol de ruido blanco