Kim Gordon repasó su huella como guitarrista y admitió que nunca se sintió música, según contó en una entrevista con NME a propósito de la guitarra Jazzmaster que firma con Fender. «Nunca me vi realmente como música y no tenía aspiraciones de tocar el bajo o la guitarra», dijo.
Gordon explicó que siempre tocó de oído, que llegó a la música como artista visual y que la inspiraron el no wave y el free jazz de su infancia. Empezó en la guitarra cuando nació Sonic Youth, pero cambió de instrumento porque ya tocaba líneas de bajo.
Sobre su influencia en otros artistas, dijo no prestarle mucha atención, aunque siente que, en general, hoy la gente usa la disonancia sin miedo. Recordó que al principio noise era un término despectivo y explicó: «Para nosotros era un matiz o un color, una forma de ser realistas al expresarnos y de reflejar el mundo».
La guitarra parte de una Jazzmaster de 2008, fabricada en México, que le regalaron a Kim Gordon durante la última visita de Sonic Youth a Sudamérica. Tiene los colores invertidos y una pastilla humbucker en el puente. Es el modelo que han tocado Robert Smith, de The Cure, y Kevin Shields, de My Bloody Valentine.
Su primera guitarra se la regaló una compañera de piso a inicios de los ochenta. Jeffrey Lohn, de la banda Theoretical Girls, le enseñó acordes de jazz con la mitad de las cuerdas. Thurston Moore, guitarrista de Sonic Youth y luego su esposo, usó esa guitarra en la canción “The Burning Spear”.
En los conciertos de Play Me, su álbum más reciente, Gordon casi no toca la guitarra para concentrarse en el canto, y la guitarrista Sarah Register replica esas partes. La gira llega este sábado al Hipnosis Music Festival, en México. ●

