El trío santiaguino Pescao, integrado por Tomás Hurtado en voz, Clemente Boetsch en guitarras y Andrés Elgueta en batería, estrenó Uno (2026), su primer álbum de larga duración. Doce canciones grabadas de manera casera en piezas y escritorios propios.
El disco cruza el pop radial de los años sesenta y setenta con la trova latinoamericana, el surf rock y el folk contemporáneo, sobre un formato clásico de guitarras, bajo y batería al que se suman piano, sintetizadores y contrabajo.
«Buscamos un sonido acogedor y simple, utilizando recursos básicos, pero bien aprovechados», explica la agrupación chilena sobre una grabación hecha con poco computador y poco click, muy pegados a los instrumentos.
Cada canción abre un espacio propio dentro de ese universo común: la experimentación de “Dos Remolinos”, con guitarras invertidas y baterías poco convencionales, convive con el humor tierno de “Polera” y la nostalgia luminosa de “No es nada”.
«Tiene algo de esa sensación que da en los funerales cuando cuentan una anécdota chistosa y se escapa una risa entremedio de las lágrimas», señalan sobre el tono agridulce que atraviesa el álbum.
Uno sucede al EP Mejor acompañado, con el que la banda debutó en 2024, y llega tras una seguidilla de siete adelantos publicados durante el último año, entre ellos “La insoportable levedad del surf” y una versión local de “How Deep Is Your Love” junto a Olivia García, bautizada “Qué chucha tu amor”.
Pescao se formó en 2024 en Santiago con una mirada amable y poco solemne sobre el amor, la amistad y las ausencias, apostando por un cancionero atemporal que encuentra en las pequeñas escenas cotidianas su materia prima. «Nos gustaría que la gente le agarre cariño a estas canciones y las sienta propias», reflexionan. ●
