Según Adiós Cometa, el proceso creativo de su nuevo trabajo discográfico Un destello de luz (2026, Spinda Records) partió de ideas colectivas que evolucionaron en el ensayo. El álbum, que sucede a su debut Nuestras Manos son Incendios (2024), se construye como un recorrido emocional. Así, las canciones dialogan entre sí y exploran el contraste entre miedo y esperanza, en palabras de los integrantes.
Un destello de luz se caracteriza por guitarras angulares, pasajes ambientales y una búsqueda por capturar la crudeza y cercanía de la experiencia en vivo. La agrupación costarricense combina elementos de shoegaze, emo, ambient y post-rock. Y, en esta ocasión, se permitió experimentar con nuevas métricas, cruces de voces y dinámicas más pesadas. De este modo, el álbum se divide en dos mitades: un lado A directo y un lado B más denso e introspectivo, con piezas como “Luminosa” y “Mala Memoria”.
Las colaboraciones juegan un papel central en la narrativa del disco. Lucía Masnatta de Fin del Mundo aporta una carga emocional en “El Mundo En Mis Brazos (Leonor)”. En tanto, María Paula Vásquez (Encarta 98) y Joaquin Vanrafelghem (montegrande) suman voz y saxofón en “Mala Memoria”. Amanda Murillo (A su ladera) transforma “Quema La Memoria” en un momento conmovedor. «Amamos colaborar y sorprendernos con lo que otros artistas hacen con nuestras canciones», afirma Emanuel Mora.
Adiós Cometa es una banda de San José, Costa Rica, que fusiona distorsión y fragilidad en una propuesta de shoegaze, emo, ambient y post-rock. Su álbum debut, Nuestras Manos Son Incendios (2024), les dio proyección internacional y un lugar en la lista de Remezcla de artistas latinoamericanos a seguir en 2025. ●

