“llengües mortes” intenta, según explica Edu R. Pineda, «generar una imagen que resulta conocida, pero en la que, si prestamos atención y escuchamos atentamente, intuimos algo extraño». Con esa canción, que compuso, produjo, interpretó y grabó por su cuenta, La Santa Espina se presenta y anticipa su primer disco.
Según el proyecto, esa sensibilidad es «una metáfora de todo aquello que queda en silencio, enmascarado entre las normas sociales y lo obvio, pero que, aun así, existe». El punto de partida es un poema de la escritora estadounidense Adrienne Rich.
Con baterías esqueléticas, guitarras distorsionadas y voces que se pierden en la mezcla, el sencillo persigue, según cuenta edu, «una sonoridad a medio camino entre lo legible y lo ilegible, entre la obviedad y la sutileza». El proyecto, explica edu, gira en torno a los errores del habla, el silencio, la timidez y la ausencia.
Entre las referencias de La Santa Espina figuran músicos como Dijon, Jai Paul, Beverly Glenn-Copeland, ML Buch y Bon Iver, cuyo sonido quiere acercar a lo que se compone hoy en España y en catalán.
La mezcla y la masterización estuvieron a cargo de Mario Patiño Orozco. Antes, el álbum bonitx (2021) y el EP Cordiforme (2024) salieron bajo el nombre de Bonitx, el proyecto de pop con el que edu publicó desde 2020 y que luego cerró.
Fuera de su obra propia, toca la guitarra en las bandas Ginestà, Cabiria y No Somos Amigas. El 16 de diciembre, el proyecto español ofrecerá una sesión de escucha gratuita en el Centre d’Arts Santa Mònica de Barcelona, con canciones construidas en torno a la guitarra. ●

