A Jota Ampuero, su abuela, dueña del bar donde vivían, le advertía que no se lo contara a nadie y que inventara algo. Esa frase da título a Algo tienes que inventar (2026), su primer álbum de larga duración, que reúne ocho canciones de letras confesionales.
Lo produjo Yaima Cat junto al historiador y poeta Matías Hermosilla. La instrumentación es austera, con la guitarra de palo al frente, y vuelve al formato de canción de radio, en el que importa el coro. Ampuero dice que son «canciones sencillas, directas, al hueso» y que quizás nunca había sido tan honesto con las letras.
En “Autoayuda” participan Matías Ávila, de Candelabro, y Simón Campusano, de Niños del Cerro. Cristóbal Briceño, cantante de Ases Falsos, llegó a “Amigo” por un amigo en común: Ampuero no lo conocía y cuenta que su música lo influyó mucho. Rosario Alfonso, amiga del músico desde hace años, aparece en “Enero”.
El disco se extiende a las artes visuales, porque cada canción tiene una pintura asociada, hecha con témpera y látex. Las obras se exhiben hasta el 28 de octubre en Citylab, con entrada liberada y tres visitas guiadas. Para Jota Ampuero la muestra es «el punto de unión –por fin– de mis dos dimensiones artísticas».
El artista chileno fue líder de la banda Técnicas Manuales y publicó antes el EP El Último Juan (2024). En el nuevo disco contó además con las guitarras y los bajos de Felipe Díaz, de Quilpué, y con las guitarras acústicas de Vicente Godoy en dos temas. ●

