Gritar para celebrar, para enojarse o para soltar lo que el cuerpo guarda es el punto de partida de Gaspar Gaspar en APRENDER A GRITAR (2026), su segundo álbum, producido junto a Nicolás Roa. «Cuando uno grita de verdad no está pensando en cómo hacerlo», explica el músico.
Las seis canciones, sobre la vida urbana, cambian el folk íntimo de Que no te mate (2024), su primer álbum, por guitarras eléctricas, bajo y sintetizadores. El cambio lo anticipó “Este Cuerpo”, primer adelanto de APRENDER A GRITAR, y el músico ubica sus referencias en el pop rock de los 90 y los 2000.
Los otros dos adelantos suman voces invitadas. En “Quizá no voy tan rápido” canta la banda chilena Floresalegría, y en “Rey de Grillos”, sobre la amistad y el cuidado mutuo, participa el músico de Temuco Pau. «Los invité porque siento mucha afinidad musical con ambos proyectos», dice el compositor.
Roa también grabó y mezcló el disco, que masterizó Francisco Holzmann. La parte visual quedó a cargo de Juan Maturana, autor de las fotos y los videos, y de Catalina Córdova, que dirigió el arte.
En el estudio, Gaspar Gaspar grabó con una banda de cuatro músicos: el baterista Cote Ibacache, el bajista Camilo Guerrero, el guitarrista José Ignacio Toledo y el tecladista Tomás Cordero. Klaus Brantmayer aportó el saxofón.
Detrás del proyecto chileno está José Miguel Donoso, actor de profesión, que debutó con “Amor”, su primer sencillo, que empezó a escribir poco antes del estallido social de 2019. Más tarde, en “Tranqui”, abordó la violencia estatal hacia el pueblo mapuche. ●

