Cinthya Miranda empezó Proyecciones Románticas (2026) con “Mariano Blatt”, una canción que lleva el nombre del escritor argentino y parte de uno de sus poemas. De ahí armó un álbum sobre lo que les pasa a dos personas cuando su vínculo cambia.
El disco, que dura 24 minutos, cruza folk, pop y música electrónica, y en él las guitarras acústicas conviven con tratamientos electrónicos y con el vals criollo. Su repertorio pasa por el desvelo de un enamoramiento, la ansiedad, el vacío que deja una ruptura y la gratitud de una amistad.
Esa primera canción retrata un enamoramiento ansioso y torpe. “Hambre”, en cambio, surgió tras una ruptura y conservó solo voz y guitarra, después de que la artista y el productor Geri the boy descartaran versiones más rítmicas.
En “Florcita Fucsia”, Cinthya Miranda colabora con el músico Rodrigo Ñiquen en una canción sobre la amistad y la gratitud, construida con guitarras acústicas y percusión orgánica, otro de los adelantos del álbum.
Su primer álbum de estudio, Monoespacio (2023), ya reunía pop, electrónica y elementos de trap, y ese mismo año llegó el EP Zelda. La cantautora peruana edita ese disco y el nuevo con A Tutiplén Récords, sello independiente de Perú. ●

