Para entender a David Bowie basta revisar las canciones que lo acompañaban. En 2003, se reveló una lista con sus 15 temas favoritos que incluía –por ejemplo– el jazz de Miles Davis, el rock experimental de Sonic Youth y las rarezas outsider del Legendary Stardust Cowboy.
Este playlist ecléctico es un viaje por los amores musicales del Duque Blanco: sus raíces en el rock’n’roll de Little Richard, su admiración por los arreglos de Phil Spector y George Harrison, la influencia electrónica de Edgar Froese y el romanticismo elegante de Roxy Music. Repasamos cada uno de estos tracks para descubrir cómo alimentaron la imaginación de Bowie, y qué dicen sobre su curiosidad insaciable por la música.
Ralph Vaughan Williams – “Fantasia on a Theme by Thomas Tallis”
Mientras trabajaba en 1906 como editor del libro English Hymnal, el compositor británico Ralph Vaughan Williams descubrió una melodía compuesta por Thomas Tallis en 1567. Quedó tan fascinado con el tema en modo frigio –conocido por su carácter solemne– que lo convirtió en el eje de una obra nueva. Tras estudiar orquestación con Ravel, Vaughan Williams escribió una fantasía para tres conjuntos de cuerdas, creando un efecto espacial que evocaba la antigüedad y la modernidad a la vez.
El estreno se celebró el 6 de septiembre de 1910 en la catedral de Gloucester durante el Three Choirs Festival. Aunque inicialmente algunos críticos lo consideraron un experimento extraño, la obra acabó convirtiéndose en un emblema de la música orquestal inglesa. Su habilidad para combinar el canto litúrgico del siglo XVI con la sensibilidad edwardiana convirtió a la fantasía en una pieza atemporal que David Bowie admiraba por su mezcla de melancolía y grandeza.
Richard Strauss – “Four Last Songs”
Al final de su vida, Richard Strauss escribió su propio canto del cisne. Tras la Segunda Guerra Mundial vivía prácticamente exiliado en Suiza con su esposa y componía como vía de escape. En 1948, con 84 años y afectado por una infección en la vejiga, puso música al poema “Im Abendrot” de Eichendorff y a tres poemas de Hermann Hesse: “Frühling”, “September” y “Beim Schlafengehen”, concibiendo un ciclo sobre la serenidad ante la muerte.
Las canciones citan su poema sinfónico Tod und Verklärung y están escritas para soprano y orquesta. Strauss deseaba que las estrenara la gran Kirsten Flagstad, pero el músico falleció ocho meses antes del estreno. La primera interpretación tuvo lugar en Londres el 22 de mayo de 1950 con Flagstad y el director Wilhelm Furtwängler. La creación de estas canciones muestra a un Strauss introspectivo, alejado del esplendor de sus óperas, que se despide del mundo con una mezcla de nostalgia y aceptación.
Alan Freed and his Rock ‘n’ Roll Band – “Right Now Right Now”
El disc jockey estadounidense Alan Freed se convirtió en una figura clave del nacimiento del rock’n’roll. En la mitad de los años 50 organizaba conciertos masivos y presentaba programas de radio en los que actuaba su orquesta. Una banda de sesión en la que destacaba el saxofonista Big Al Sears. En 1956, Freed grabó con su Rock ’n’ Roll Band el instrumental “Right Now Right Now”, compuesto por Sears y usado como tema de sus espectáculos.
La canción era básicamente un riff de saxofón sobre el que Freed hablaba animando al público, y fue incluida en la película juvenil Rock, Rock, Rock!, donde Freed presentaba a estrellas emergentes como un maestro de ceremonias. Aunque la banda no fue un grupo de larga duración, este tema se convirtió en un himno de sus eventos y muestra cómo el DJ comercializaba la energía del rock’n’roll para la audiencia adolescente.
Little Richard – “True Fine Mama”
Tras el éxito de “Tutti Frutti”, Little Richard regresó a los estudios de Specialty en Los Ángeles en noviembre de 1955. Allí grabó varias canciones para lo que sería su álbum debut Here’s Little Richard (1957), entre ellas “True Fine Mama”. A diferencia de sus habituales sesiones en Nueva Orleans, esa vez utilizó un grupo de músicos desconocidos que había traído consigo y con los que nunca volvería a trabajar. Esta circunstancia le dio a la canción una mezcla singular de precisión y espontaneidad.
La pieza, que no fue editada como sencillo, es una declaración de amor frenética con un estribillo que anticipa el riff de “Good Golly, Miss Molly”. El piano acelerado y la voz desgarrada de Richard, combinados con la energía cruda de la banda, ilustran por qué sus primeros discos definieron el sonido del rock’n’roll.
The Hollywood Argyles – “Sho’ Know a Lot About Love”
El éxito cómico “Alley Oop” de 1960 fue grabado por The Hollywood Argyles, un grupo fantasma montado por los productores Gary Paxton y Kim Fowley. Paxton, que no podía usar su nombre debido a un contrato con otro sello, convocó a varios músicos de sesión y les pagó 25 dólares para interpretar la canción. Después de su inesperado éxito, tuvieron que formar una banda real para las giras. En el reverso del single apareció la balada “Sho’ Know a Lot About Love”, coescrita por Paxton y Buddy Mize, que mostraba un enfoque más melódico y romántico.
La canción demuestra la habilidad de Paxton como compositor y productor, y fue versionada más tarde por grupos como The Searchers y Adam Faith. Aunque eclipsada por el humor de “Alley Oop”, la pieza ofrece un vistazo a la sensibilidad pop que Paxton desarrollaría en su trayectoria como productor.
Miles Davis – “Some Day My Prince Will Come”
El tema que da nombre al álbum de 1961 de Miles Davis tiene un origen inesperado: es una versión jazzística de la canción del filme de Disney, Blanca Nieves y los Siete Enanos (1937). La melodía de Frank Churchill se convirtió rápidamente en estándar de jazz. Donald Byrd, Dave Brubeck y Bill Evans la grabaron antes que Davis.
En marzo de 1961, el legendario músico entró en el estudio con su sexteto ampliado, incorporando al saxofonista Hank Mobley, y registró una interpretación de ocho minutos en la que aparece como invitado John Coltrane, cuya improvisación es considerada histórica.
El álbum, publicado en diciembre, marcó el regreso de Davis al formato de pequeña banda tras proyectos orquestales y tiene un tono entre inocente y sofisticado que David Bowie apreciaba. La frase infantil se convierte así en un vehículo para la exploración armónica y la interacción entre trompeta, saxofones y piano.
Charles Mingus – “Ecclusiastics”
En su álbum Oh Yeah (1961), Charles Mingus cedió el contrabajo a otro músico y se sentó al piano para dar rienda suelta a su vena más libre. La pieza “Ecclusiastics”, cuyo título alude al libro bíblico del Eclesiastés, fusiona una introducción que recuerda a Duke Ellington con un abrupto descenso a un blues desquiciado en el que Mingus canta y grita nombres de santos.
La obra alterna pasajes de jazz de iglesia, ritmos de marcha y estallidos de disonancia, anticipando las armonías inquietantes de su posterior suite The Black Saint and the Sinner Lady. Más que un tema convencional, se trata de una especie de sermón musical que refleja la fascinación de Mingus por el góspel y su lucha interna entre espiritualidad y rebeldía.
Jeff Beck – “Beck’s Bolero”
Cuando Jeff Beck dejó los Yardbirds, se propuso grabar un tema instrumental inspirado en el ritmo obsesivo del “Boléro” de Ravel. En mayo de 1966 reunió en los IBC Studios de Londres a un ‘súper grupo’ formado por él mismo, Jimmy Page en la segunda guitarra, Keith Moon en la batería, John Paul Jones en el bajo y el pianista Nicky Hopkins. La banda apenas ensayó: basándose en un riff que Beck había concebido, tocaron durante varias tomas hasta lograr una pieza que mezclaba slide guitar psicodélica, un pasaje ‘heavy’ que algunos consideran uno de los primeros riffs del metal y un interludio de folk.
Un accidente quedó registrado cuando Moon derribó un micrófono en plena grabación. Aunque se grabó en 1966, la canción se publicó en 1967 como cara B de “Hi Ho Silver Lining” y después en el álbum Truth (1968). Su energía y el encuentro de los músicos sembraron la idea de formar un grupo que, según la broma de Jimmy Page, caería «como un zeppelin de plomo», presagiando a Led Zeppelin.
Legendary Stardust Cowboy – “I Took a Trip on a Gemini Spaceship”
Norman Odam, alias Legendary Stardust Cowboy, era un músico autodidacta de Lubbock, Texas (EE.UU.), que mezclaba rockabilly y fantasías de ciencia ficción. Su primer single “Paralyzed” llamó la atención en 1968 y lo llevó a Mercury Records, donde grabó otras dos canciones con el productor T‑Bone Burnett. Una de ellas fue “I Took a Trip on a Gemini Spaceship”, registrada en enero de 1969 y editada en un 45 rpm.
El tema, cargado de efectos de órgano y letra surrealista, narra un viaje espacial desde un oeste tejano fantasioso. Debido a una huelga del sindicato de músicos, Odam no pudo promocionarlo en televisión y Mercury lo despidió. Décadas después, David Bowie redescubrió la composición, y –según explicó– sintió remordimiento por haber tomado el apellido Stardust. En 2002 versionó la canción en su álbum Heathen como homenaje, añadiendo theremin y saxofón para resaltar la mezcla de inocencia y rareza.
The Beatles – “Across the Universe”
John Lennon compuso “Across the Universe” una madrugada de febrero de 1968 cuando no podía conciliar el sueño. En su casa de Kenwood las palabras «words are flowing like endless rain…» le rondaron la cabeza. Bajó al piso inferior, escribió la letra completa y la convirtió en un himno cósmico. El estribillo incluye la frase sánscrita «Jai guru deva om», que Lennon conoció a través del Maharishi Mahesh Yogi y que significa aproximadamente «victoria al maestro divino».
El grupo grabó la canción en febrero de 1968, pero en lugar de publicarla como single, la cedieron al álbum benéfico No One’s Gonna Change Our World de 1969. Más tarde, Phil Spector añadió cuerdas y coros para incluirla en Let It Be (1970) de The Beatles, una producción que el propio Lennon criticó por considerarla desafinada y sobrecargada. David Bowie admiraba la pureza de la letra, que Lennon definía como uno de sus mejores poemas, y versionó el tema en 1975.
Ronnie Spector – “Try Some, Buy Some”
A principios de 1971, George Harrison escribió “Try Some, Buy Some” y, junto a su amigo Phil Spector, se la ofreció a Ronnie Spector como parte de un intento de relanzar su carrera. Ronnie viajó a Londres para grabarla y se sorprendió al descubrir una canción de estructura compleja que casi parecía una broma. Tuvo que esforzarse para cantar sus melodías y letras crípticas. El single, grabado en febrero y marzo de 1971, fue lanzado en abril con una densa producción orquestal pero apenas llegó al número 77 en Estados Unidos y no entró en las listas británicas.
El fracaso comercial llevó a la cancelación del álbum de regreso de Ronnie y muchos culparon a Phil Spector por elegir un tema espiritual y sombrío. Harrison reutilizó la pista orquestal para su propia versión en su álbum Living in the Material World (1973). David Bowie compró el sencillo por admiración hacia Ronnie y décadas más tarde lo versionó en Reality (2003) como tributo.
Roxy Music – “Mother of Pearl”
El tercer álbum de Roxy Music, Stranded (1973), fue el primero que grabaron sin Brian Eno y representó una búsqueda de identidad. La canción “Mother of Pearl” ocupa el centro del disco y se distingue por su estructura dual: arranca con guitarras furiosas y un ritmo frenético antes de transformarse en una sección lenta y sofisticada con piano, bajo sinuoso y las vocales teatrales de Bryan Ferry.
Esta combinación de discordancia y armonía mostró que la banda podía evolucionar sin Eno, y la pieza se convirtió en una favorita de culto entre los seguidores. Su letra, un soliloquio que contrasta el hedonismo y la reflexión, anticipa el glam rock sofisticado que inspiraría a artistas posteriores.
Edgar Froese – “Epsilon in Malaysian Pale”
Después de una gira por Australia y Malasia con Tangerine Dream en 1975, el líder de la banda, Edgar Froese, se retiró al estudio con su Mellotron y sintetizadores portátiles para traducir sus impresiones en sonido. El resultado fue el álbum solista Epsilon in Malaysian Pale, compuesto en junio y julio de ese año. Froese explicó que “Epsilon” representa a una persona absorbida por su entorno y que “Pale” alude a la humedad opresiva de la jungla.
Grabó los dos largos temas del disco casi como diarios de viaje, sin usar efectos y capturando la sensación de selva y bruma. El álbum se convirtió en uno de los primeros trabajos de ambient y fue citado como influencia por numerosos artistas. David Bowie, aficionado a la electrónica, lo elogiaba por su capacidad para transportar al oyente a paisajes exóticos con mínimos recursos.
The Walker Brothers – “The Electrician”
El trío estadounidense The Walker Brothers reapareció en 1978 con el álbum Nite Flights, en el que Scott Walker presentó composiciones oscuras muy alejadas de sus baladas de los años sesenta. La más impactante, “The Electrician”, retrata a un torturador estadounidense (un ‘mecánico’) que opera en Latinoamérica durante la Guerra Fría. Las letras describen su sadismo con un tono erótico. La música alterna un zumbido siniestro de sintetizadores y la grave voz de Walker con un estallido de cuerdas, arpa y guitarra española arregladas por Dave MacRae.
Publicada como sencillo, la canción fracasó comercialmente, pero marcó un precedente para el pop oscuro de los años ochenta e inspiró a los New Romantics. También presagió el giro vanguardista de Walker, que en los años siguientes exploraría terrenos más extremos. Algunos críticos han señalado el uso de guitarra clásica y castañuelas como un guiño irónico a la cultura latina.
Sonic Youth – “Tom Violence”
Para su álbum EVOL (1986), Sonic Youth empezó a reconciliar su vena experimental con estructuras de canción más claras. El tema de apertura, “Tom Violence”, resume esta evolución: en apenas tres minutos, Thurston Moore canta una letra oscura que alude a la violencia doméstica, mientras las guitarras de Moore y Lee Ranaldo, afinadas en intervalos inusuales, generan un ambiente sombrío. La canción conserva la inarmonía y el ruido de sus orígenes no wave, pero muestra un grupo que ha madurado hacia una desolación calculada.
Críticos como Joshua English destacan que “Tom Violence” condensa el crecimiento compositivo de la banda y señala el punto de inflexión en el que Sonic Youth comenzó a fusionar melodía y ruido, allanando el camino para álbumes como Daydream Nation (1989). Esta tensión entre belleza y caos fue una de las cualidades que cautivaron a David Bowie y otros admiradores del grupo. ●

