En Colombia no solo se cultiva café de aroma profundo, también se destilan sonidos que despiertan sentidos. Música que, como el grano recién molido, se expande y deja huella. En ese paisaje sonoro aparece Diamante Eléctrico, banda que lleva nueve discos y cuatro Grammy Latinos que no solo premian su obra, sino que confirman que la frescura, cuando es auténtica, también puede madurar con el tiempo.
Ahora nos presentan Crudo y Cursi (2026, Autoeditado), once canciones que condensan su etapa más madura: una propuesta donde la elegancia no nace del exceso, sino de la simplicidad cuidadosamente habitada.
La agrupación colombiana –integrada por Juan Galeano (voz y bajo), Daniel Álvarez (guitarra) y Andrés Kenguan (guitarra y sintes)– grabó esta producción en el Teatro Colón. Un registro que no solo captura un concierto, sino un momento: aquel en el que la madurez artística deja de ser ruido y se convierte en esencia, en pausa, en verdad.
«Bogotá atraviesa toda nuestra música. Era una deuda de siempre celebrarnos ahí y siempre esperamos el momento adecuado para hacerlo», indicó Diamante Eléctrico. Ellos explican que la elección de este espacio histórico respondió a su estética y sus cualidades acústicas, capaces de realzar y potenciar cada matiz de su obra.
En este disco, repasan temas como “Suéltame Bogotá”, “Rotos”, “La atrevida”, “Casi un hechizo”, “El truco”, “Porcelana”, “Olvidar es divino”, “Qué bonito es lo bonito”, entre otros, en una especie de viaje por las distintas etapas de su propia identidad sonora.
Los Diamante Eléctrico emprenderán una gira en los próximos meses por varios teatros de Colombia y después de Sudamérica; las fechas de este nuevo recorrido serán reveladas a través de sus redes sociales, como quien anuncia el siguiente destino de una historia que aún se sigue escribiendo. ●
