Mial incursiona desde el pop alternativo con su sencillo «Panea»

Mial
Rombos Music

El tema marca el debut del cantautor peruano a sus veinte años de edad.

«Panea», para quienes están familiarizados con los tecnicismos musicales, hace referencia a la acción de cambiar sonidos en determinados espacios del espectro estéreo. Izquierda, derecha; derecha, izquierda, por ejemplo. Para quienes no, pues es el nombre del primer sencillo de Mial que se acaba de estrenar vía Empty Fields Recordings.

Sobre el significado detrás de su primer material de corte pop alternativo, el músico peruano de 20 años –cuyo nombre real es Miguel Ángel Labán– ha explicado en su cuenta personal de Instagram: «Ahí fue cuando entendí lo amplio y complejo que es la música, puedes llegar a una persona con una palabra que no fue diseñada para el significado empleado, pero, aun así, lograr ayudar en la situación, momento o lugar en la que se encuentre».

El single fue concebido de manera semi-presencial junto al productor Diego Seymour, mientras que el lyric video que acompaña el lanzamiento fue realizado por Daython Gamonal. Míralo a continuación:

Desde el año 2016, Mial viene experimentando en la música de manera autodidacta, al mismo tiempo que sus estudios en Psicología. Sus letras, dijo, están inspiradas en experiencias personales, así como en historias de gente cercana. Respecto a lo musical, ha explorado sonidos del pop, el rock, la balada romántica y la electrónica.

Letra de «Panea»:

No puedo esperar 
Mi fantasía se va quebrando 
Me encuentro expuesto 
Un sentimiento opuesto 

Me encuentro en esta oscuridad 
Para no volver atrás 
Para no caer jamás 
Estoy mareado en la oscuridad 
Para no decidir más 
Para callar porque siempre ha sido mi realidad 


Panea, panea está bien 
Panea el destino aquel 
/ Panea no sé si volveré
Panea, panea está bien 
/ Panea esto no es de a tres 
Panea mañana es tarde

Para que quedarme si ya no tiene sentido seguir el mismo plan,
el cual cavamos atrás 
Al despertar me di cuenta que el mar me había llevado, ya la orilla estaba lejos,

ya no podía frenar.